Artes Escénicas PAU 2022

Examen · convocatoria ordinaria · Comunitat Valenciana

Modelo de examen de Artes Escénicas de selectividad PAU en Valencia 2022 y criterios de corrección

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Enunciado del examen en texto

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COMISSIÓ GESTORA DE LES PROVES D’ACCÉS A LA UNIVERSITAT COMISIÓN GESTORA DE LAS PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD

PROVES D’ACCÉS A LA UNIVERSITAT CONVOCATÒRIA:

PRUEBAS DE ACCESO A LA UNIVERSIDAD CONVOCATORIA:

EXEMPLE 2020

EJEMPLO 2020

Asignatura: ARTES ESCÉNICAS

Assignatura: ARTS ESCÈNIQUES

BAREM DE L’EXAMEN:

1. Visionat vídeo: 3 punts (Descripció, 1 punt/ Anàlisi del missatge, 1 punt/ Relació amb l’experiència personal, 1 punt)

2. Fragment d’obra teatral: 5 punts (Contextualització, 1 punt/ Sinopsi i temes principals, 1 punt/Anàlisi del fragment, 1 punt/ Proposta escènica, 2 punts)

3. Definició de dos conceptes i un procés: 2 punts (Cada concepte, 0,5 punts / Explicació procés, 1 punt) BAREMO DEL EXAMEN:

1. Visionado vídeo: 3 puntos (Descripción, 1 punto/ Análisis del mensaje, 1 punto/ Relación con la experiencia personal, 1 punto)

2. Fragmento de obra teatral: 5 puntos (Contextualización, 1 punto/ sinopsis y temas principales, 1 punto/ Análisis del fragmento, 1 punto/ Propuesta escénica, 2 puntos)

3. Definición de dos conceptos y un proceso: 2 puntos. (cada concepto 0,5 puntos/ Explicación proceso 1 punto)

TEXTO EN CASTELLANO

1. Visionado del vídeo. (Esta pregunta es común para las dos opciones A y B) Visionado de un fragmento de la obra Multiplicidad. Formas de silencio y vacío. Coreografía de Nacho Duato.

Interpretación de la Compañía Nacional de Danza. Música de J.S. Bach, Suite para Chelo nº1 en G mayor.

a) Describe la acción y los elementos que aparecen en el fragmento.

b) Explica el mensaje que se transmite en el fragmento a través del análisis del papel de los personajes y de los diferentes recursos expresivos que aparecen en él.

c) Relaciona el trabajo corporal del fragmento audiovisual con alguna experiencia personal vivida en el aula.

2. Elige uno de los cuatro fragmentos (2.1. / 2.2. / 2.3. / 2.4.).

2.1. Fragmento de la obra teatral Hamlet de W. Shakespeare. Responde a los siguientes puntos:

a) b) c) d)

Sitúa el texto en su época y describe las características principales del teatro de este período.

Redacta la sinopsis de la trama y especifica los temas principales que plantea la obra.

Analiza el fragmento: Espacio, tiempo, personaje, situación y/o conflicto.

Realiza una interpretación personal del fragmento a partir del análisis y desarrolla una propuesta escénica. (Se puede hacer una interpretación actualizada del texto y acompañarlo de bocetos del espacio y/o el vestuario)

HAMLET ACTO II ESCENA II (Se van los ACTORES y POLONIO. Queda HAMLET solo) HAMLET.- Ya estoy solo. ¡Qué abatido! ¡Qué insensible soy! ¿No es increíble que ese actor, fingiendo una emoción, con pasión imaginada, ponga tanta alma y vida en su ejecución que su rostro palidezca, se le salten las lágrimas, su expresión refleje inmenso dolor, la voz se le estrangule y su figura toda se amolde tan perfectamente al papel?

Y todo ello… sin motivo alguno. ¡A causa de Hécuba! Pero ¿quién es Hécuba para él o quién es él para Hécuba?

¿Por qué ha de llorar por ella? ¿Qué no haría este actor si tuviese la razón y el motivo que yo tengo para dejarse llevar por la emoción? Anegaría el tablado con su llanto y escandalizaría los oídos del público con un discurso que causaría horror y admiración: el culpable enloquecería de remordimiento, el inocente se espantaría y el ignorante quedaría atónito. Yo, por el contrario, lerdo y flébil de espíritu, sólo sé lamentarme, como indolente soñador, incapaz de comprometerme en mi causa, sin nada que decir. No, ni siquiera a favor de un rey como fue

mi padre, a quien alevosamente robaron vida y reino. ¿Es que soy un cobarde? ¿Quién me llama villano? ¿Quién me da un bofetón o me tira de la barba o de la nariz o me da con un mentís que se me clave en lo más profundo de las entrañas? ¿Quién se atreve a hacerlo? ¿Nadie? Pues probablemente se lo toleraría. Porque tengo hígado de gallina y me faltan agallas para arrancar estas cadenas que me queman el alma. Si no fuese así, ya habría cebado las aves rapaces de estos lugares con las tripas de ese maldito, traidor, grosero, desvergonzado, lujurioso y desnaturalizado ladrón.

Pero ¡qué necio soy! ¡Ah, bravo! Asesinan a mi padre, el cielo y el infierno. Me espolean para que tome venganza y todo lo que hago es quejarme y lloriquear como una Magdalena, y maldecir mi suerte como un puto.

¡Vergüenza debe darme! ¡Vergüenza de mí mismo! Pero ya basta. Basta de recriminaciones. Valgámonos ahora de la astucia.

En cierta ocasión oí decir que durante una representación teatral, unos hombres, conmovidos por sentimientos expresados con gran arte en escena, sintieron tales remordimientos que allí mismo confesaron públicamente sus crímenes. Pues, aunque el crimen no tenga lengua, a veces habla. He pensado, pues, que estos actores, siguiendo mis indicaciones, representen algo parecido al asesinato de mi padre en presencia de mi tío. Pondré así a prueba sus nervios y observaré atentamente sus reacciones. Si se altera, ya sabré lo que hacer. Existe la posibilidad de que el aparecido fuese un demonio, pues poder tiene Satanás para fingir formas agradables a la vista. Sí, y quizás, aprovechándose de mi debilidad, de mi melancolía, esté intentando engañarme para condenar mi alma al infierno para toda la eternidad. Pero si la representación de esta noche logra disipar mis dudas, entonces tendré una razón más poderosa que la que me dio el espectro para ponerme en acción. El teatro será el lazo que atrape la conciencia del rey.

(Sale Hamlet)

2.2. Fragmento de la obra teatral El sueño de una noche de verano de W. Shakespeare. Responde a los siguientes puntos.

a) b) c) d)

Sitúa el texto en su época y describe las características principales del teatro de este período.

Redacta la sinopsis de la trama y especifica los temas principales que plantea la obra.

Analiza el fragmento: Espacio, tiempo, personajes, situación y/o conflicto.

Realiza una interpretación personal del fragmento a partir del análisis y desarrolla una propuesta escénica. (Se puede hacer una interpretación actualizada del texto y acompañarlo de bocetos del espacio y/o el vestuario)

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO ACTO I ESCENA I (Salen Teseo, Hipólita, Egeo, Demetrio y el séquito) LISANDRO.- ¿Y bien, amor mío? ¿Por qué palidecen tanto tus mejillas? ¿Cómo es que sus rosas se descoloran tan pronto?

HERMIA.- Parece que por falta de lluvia; si bien podría yo regarlas de sobra con la tormenta de mis ojos.

LISANDRO.- ¡Ay de mí! Cuanto llegué a leer o a escuchar, ya fuese de historia o de romance, muestra que jamás el camino del verdadero amor se vio exento de borrascas. Unas veces nacen los obstáculos de la diversidad de condiciones.

HERMIA.- ¡Oh manantial de contradicciones y desgracias, el amor que sujeta al príncipe a los pies de la humilde pastora!

LISANDRO.- Otras veces, está la desproporción en los años.

HERMIA.- Triste espectáculo, ver el otoño unido a la primavera.

LISANDRO.- Otras, en fin, forzaron a la elección las ciegas cábalas de amigos imprudentes.

HERMIA.- ¡Oh infierno! ¡Elegir amor por los ojos de otro!

LISANDRO.- O si cabía afecto en la elección, la guerra, la enfermedad, la muerte la asediaron; haciendo que el goce fuese momentáneo como el sonido, rápido como la sombra, breve como un corto sueño, y fugaz como el relámpago que en la oscuridad de la noche ilumina cielo y tierra, y antes que el hombre tenga tiempo de decir ¡mira!, se ha perdido ya en el seno de las tinieblas: tan pronto las cosas brillantes se abisman en las sombras de la confusión.

HERMIA.- Pues si los verdaderos amantes siempre fueron contrariados, ha de ser por decreto del destino.

Armémonos, pues, de paciencia en nuestra prueba, ya que ésta no es sino una cruz habitual, tan propia del amor como los pensamientos, las ilusiones, los suspiros, los deseos y las lágrimas, triste séquito de la fantasía.

LISANDRO.- Prudente consejo. Escucha, por tanto, Hermia. Tengo una anciana tía, viuda y de calidad, muy opulenta y sin hijos, que me considera como a su hijo único. Su casa dista siete leguas de Atenas; y allí, gentil Hermia, podremos desposarnos, pues la dura ley de Atenas no puede perseguirnos hasta allí. Si me amas, abandona sigilosamente la casa de tu padre mañana por la noche, que yo te aguardaré en el bosque a una legua de la ciudad, en el punto donde te encontré una vez con Elena para observar el rito de la mañana de Mayo.

HERMIA.- Buen Lisandro mío, te juro por el más firme arco de Cupido, por el candor de las palomas de Venus, por cuanto une las almas y ampara los amores, y por aquel fuego que abrasaba a la reina de Cartago al ver la vela fugitiva del falso troyano; por todos los juramentos que los hombres han quebrantado y que ninguna mujer podría enumerar; te juro que me encontraré mañana a tu lado en el mismo sitio que designas.

LISANDRO.- Cumple tu promesa, amor mío. Mira, aquí viene Elena.

(Entra Elena) HERMIA.- Sed con Dios, bella Elena. ¿A dónde vais?

ELENA.- ¿Bella me llamáis? Retirad ese nombre. Demetrio ama a vuestra hermosura. ¡Oh hermosura feliz!

Vuestros ojos son estrellas, y la música de vuestra voz es más armoniosa que el canto de la alondra a los oídos del pastor cuando verdea el trigo y asoman los capullos del blanco espino. ¿Por qué, si las enfermedades son contagiosas, no hubo de serlo el favor? Entonces tomaría yo el vuestro antes de irme: mi oído adquiriría vuestra voz, mis ojos el encanto de los vuestros, mi lengua la dulce melodía de la vuestra. Si todo el mundo fuera mío... excepto Demetrio, os daría el mundo todo. ¡Oh! Enseñadme vuestro hechizo, y por cuál arte dirigís los impulsos del corazón de Demetrio!

HERMIA.- Le miro con semblante adusto, y sin embargo me ama.

ELENA.- ¡Ah! si vuestro enojo pudiera enseñar a mis sonrisas semejante destreza!

HERMIA.- Lo maldigo, y sin embargo me ama.

ELENA.- Si pudieran mis súplicas obtener semejante afecto!

HERMIA.- Cuanto más le aborrezco, más tenazmente me persigue.

ELENA.- ¡Cuanto más le amo, más me aborrece!

HERMIA.- Su insensatez no es culpa mía, Elena.

ELENA.- No, pero lo es de vuestra belleza. Ya quisiera yo ser culpable de esa falta.

HERMIA.- Cobrad aliento, que él no volverá a verme. Lisandro y yo vamos a abandonar este lugar. Antes de conocer a Lisandro, me parecía Atenas un paraíso; ¿pues qué seducciones hay en mi amor para que haya convertido un cielo en infierno?

LISANDRO.- Elena, os revelaremos nuestro intento. Mañana a la noche, cuando Febo contemple su argentada faz en el cristal de las aguas, convirtiendo en perlas líquidas el rocío sobre las hojas del césped (hora propicia aun a la fuga de los amantes), hemos convenido en salir furtivamente de Atenas.

HERMIA.- Y nos encontraremos en el bosque, allí donde vos y yo solíamos, reclinadas sobre lechos de rosas, confiarnos nuestros amorosos devaneos; y de allí apartaremos la vista de Atenas para buscar nuevos amigos y la sociedad de los extraños. Adiós, mi dulce compañera; rogad por nosotros, ¡y que la buena suerte os entregue a vuestro Demetrio! Sed fiel a la promesa, Lisandro: hasta mañana a media noche hemos de privar nuestros ojos del alimento de los amantes.

(Sale Hermia) LISANDRO.- Puedes estar segura de que lo haré, Hermia mía. Adiós, Elena, y que Demetrio os ame tanto como vos a él.

(Sale Hermia)

2.3. Fragmento de la obra teatral Hedda Gabler de Henrik Ibsen. Responde a los siguientes puntos:

a) b) c) d)

Sitúa el texto en su época y describe las características principales del teatro de este período.

Redacta la sinopsis de la trama y especifica los temas principales que plantea la obra.

Analiza el fragmento: Espacio, tiempo, personajes, situación y/o conflicto.

Realiza una interpretación personal del fragmento a partir del análisis y desarrolla una propuesta escénica.

(Se puede hacer una interpretación actualizada del texto y acompañarlo de bocetos del espacio y/o el vestuario)

HEDDA GABLER ACTO SEGUNDO (La misma habitación que en el acto anterior. El piano no está, y en su lugar aparece una mesa de escribir pequeña, con un estantito de libros, muy elegante. Al lado del sofá de la izquierda hay una mesita, sobre la cual hay una caja de pistolas abierta, en la que se ve un revólver. De los muchos ramos de flores del acto anterior, sólo queda el de la señora Elvsted, sobre la mesa grande, en primer término. Es por la tarde.) (Hedda sola, vestida con su traje de recepción, está de pie, delante de la puerta de cristales abierta y carga un revólver igual al que está en la caja de pistolas abierta de encima de la mesa.) HEDDA.- (Mira hacia el jardín y grita:) ¡Buenos días otra vez, señor Brack!

BRACK.- (Desde abajo y algo distante.) ¡Buenos días, señora Tesman!.

HEDDA.- (Apuntando con el revólver.) Lo voy a matar, señor Brack.

BRACK.- (Gritando desde abajo.)¡ No, no; no haga usted eso! ¡No me apunte!

HEDDA.- Eso pasa cuando se entra en las casas por donde es debido. (Dispara.) BRACK.- (Desde más cerca.) ¿Pero es que ha perdido usted el juicio?

HEDDA.- ¡Señor! ¿ Es que le ha dado a usted acaso?

BRACK.- (Desde afuera.) ¡Por Dios, déjese usted de esas locuras!

HEDDA.- ¡Entre usted, entre usted!

BRACK.- (Entra por la puerta de cristales. Se ha cambiado de traje para la fiesta de la noche; lleva al brazo un gabán ligero.) ¿Pero no ha dejado usted todavía ese peligroso deporte? Quisiera saber sobre qué blanco dispara usted.

HEDDA.- Sobre ninguno; tiro al aire.

BRACK.- (Quitándole con precaución el revolver.) Permítame usted, señora. (Mira alrededor.) ¿Dónde está la caja? ¡Ah, aquí! (Mete la revolver en la caja y la cierra.) Por hoy ya está bien de bromas.

HEDDA ¿Pero, en qué quiere usted que me entretenga?

BRACK ¿No ha recibido usted ninguna visita?

HEDDA.- (Cerrando la puerta de cristales.) Ni una sola. Parece ser que todos nuestros íntimos están en el campo.

BRACK.- ¿Y Tesman, tampoco está en casa?

HEDDA.- (Guardando la caja de pistolas en un cajón del escritorio.) Se marchó a ver a las tías tan pronto terminamos de comer. No esperaba que viniese usted tan temprano.

BRACK.- ¡Oh, me lo hubiera debido figurar! Ha sido una tontería mía.

HEDDA.- (Volviendo la cabeza para mirarlo.) ¿Tontería? ¿Por qué es?

BRACK.- ¡Hum!... Hubiera debido venir antes.

HEDDA.- (Paseando por la habitación.) Sí; pero entonces no hubiera encontrado a nadie. Después de comer me fui a mi cuarto a cambiarme.

BRACK.- ¿Y no tendrá la puerta alguna rendija por la cual se pueda parlamentar?

HEDDA.- Se ha olvidado usted mandar que la hiciesen.

BRACK.- También eso fue una tontería mía.

HEDDA.- Bueno. Entonces tendremos que sentarnos aquí ...,y esperar. Tesman, no vendrá, de seguro, tan pronto.

BRACK.- Sí, sí. ¡Procuraré tener paciencia! (Hedda se sienta en el sofá de la esquina. Brack deja su gabán en el respaldo de una silla más próxima y se sienta conservando en la mano el sombrero. Breve pausa durante la cual se miran mutuamente.) HEDDA.- ¿Así que...?

BACK.- (En el mismo tono) ¿Así que...?

HEDDA.- Yo he preguntado primero.

BRACK.- (Inclinándose un poco hacia delante.) Hablemos con calma.

…

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